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El NIÑO / LA NIÑA HOY Organización Meteorológica Mundial

Situación actual y perspectivas

Actualmente en el Pacífico tropical se dan condiciones características de un episodio de El Niño que, seguramente, se mantengan durante al menos el resto de 2009 y, probablemente, el primer trimestre de 2010. Las temperaturas de la superficie y la subsuperficie de la parte central y oriental del Pacífico ecuatorial fueron mucho más altas de lo normal durante junio y julio, propiciando así la aparición de un episodio de El Niño. Las condiciones atmosféricas del Pacífico tropical se asemejan cada vez más a las que caracterizan el comienzo de un episodio de El Niño. La formación de un episodio de El Niño en toda la cuenca tiene consecuencias en las previsiones climáticas de muchas partes del mundo. Se trata, por tanto, de información que será de gran utilidad para numerosos sistemas de gestión de los riesgos relacionados con el clima, por lo que se incita a los usuarios a conseguir previsiones detalladas correspondientes a sus respectivas localidades y sectores.

Durante junio y julio las condiciones oceánicas en la parte central y oriental del Pacífico ecuatorial se asemejaban considerablemente a los inicios de un episodio de El Niño. A finales de junio las temperaturas de la superficie del mar en esa región presentaban, en general, una anomalía positiva de entre 0,5 y 1ºC y en julio se mantuvieron unos niveles similares. La mayoría de los modelos predicen la consolidación de un episodio de El Niño en los próximos meses. Además, indican una amplia gama de posibles magnitudes del fenómeno y prevén que las temperaturas de la superficie de la parte central y oriental del Pacífico ecuatorial durante el resto de 2009 presenten una anomalía positiva de entre 0,5 y 2ºC. Los expertos coinciden en su mayoría en que se dará un calentamiento con temperaturas correspondientes a los valores inferiores o medios de esa gama, lo que equivale a un episodio de El Niño entre débil y moderado. No obstante, aun un episodio débil de El Niño en toda la cuenca, con temperaturas superiores a lo normal en unos 0,5ºC, puede tener consecuencias importantes en las condiciones climáticas de muchas partes del mundo.

Por lo general, se considera que el calentamiento de la parte central y oriental del Pacífico ecuatorial está lo suficientemente consolidado para que dé una amplia modificación de las condiciones atmosféricas y se acabe produciendo un episodio de El Niño en toda la cuenca que dure, por lo menos, varios meses. Algunas características atmosféricas típicas de ese fenómeno en el Pacífico tropical tardaron en manifestarse debido, en parte, a que las temperaturas de la superficie del mar en la parte occidental del Pacífico ecuatorial seguían siendo superiores a lo normal. No obstante, en julio se produjo un cambio del viento y un enfriamiento de las temperaturas oceánicas en esa región, lo que contribuyó a que se dieran unas condiciones atmosféricas que hacen suponer que se vaya a producir un episodio de El Niño en toda la cuenca.

Se prevé que durante el resto de 2009 y el primer trimestre de 2010 prevalecerán las condiciones características de un episodio de El Niño. Esa previsión se basa en las predicciones de los modelos y en el ciclo evolutivo habitual de un episodio de El Niño que, una vez establecido a inicios o mediados de un año, suele perdurar hasta el primer trimestre del año siguiente. Por el momento no existe información sustancial acerca de si después del primer trimestre de 2010 se va a producir un episodio de El Niño o La Niña o si se van a dar condiciones casi neutras en el Pacífico tropical. Es conveniente que los usuarios sepan que las posibilidades de que se dé alguno de estos casos son una mera cuestión de estadística climatológica.

Cuando se trata de estrategias de gestión de riesgos, no se debe olvidar que ningún episodio de El Niño es idéntico a otro. Además, normalmente sus efectos no se producen al mismo tiempo en todas las regiones y, en algunas, se manifiestan incluso durante las fases iniciales de un episodio.

Aun en las regiones que generalmente se ven muy afectadas por El Niño, las evaluaciones de los riesgos climáticos no deben basarse únicamente en las predicciones relativas a El Niño o La Niña ya que numerosas condiciones climáticas extremas se dan independientemente de esos fenómenos, por lo que los usuarios deberían consultar previsiones regionales y nacionales sobre la evolución probable del clima que estén más adaptadas a sus necesidades y que tengan en cuenta, no sólo los importantes sistemas mundiales de El Niño y La Niña, sino también los sistemas climáticos regionales. Son los respectivos Servicios Meteorológicos e Hidrológicos Nacionales y las instituciones regionales especializadas en el clima los que les facilitarán unas proyecciones climáticas más específicas y actualizadas regularmente.

En resumen:

  • De las predicciones de los modelos y las interpretaciones de los expertos se desprende que el calentamiento de la superficie y la subsuperficie del océano observado durante junio y julio en la parte central y oriental del Pacífico ecuatorial es el comienzo de un episodio de El Niño en toda la cuenca;

  • Cabe señalar una pequeña salvedad al respecto, a saber, que las condiciones atmosféricas en el Pacífico tropical han tardado en constituirse en las condiciones climáticas características del fenómeno de El Niño. No obstante, dadas la magnitud del calentamiento del océano y las características atmosféricas imperantes a principios de agosto, es muy probable que las condiciones atmosféricas sigan consolidando las características oceánicas típicas de un episodio de El Niño;

  • Según las predicciones de los modelos y el ciclo evolutivo habitual de un episodio de El Niño, es muy probable que las condiciones típicas de este fenómeno continúen durante el resto de 2009 y, posiblemente, durante el primer trimestre de 2010. No se dispone de previsiones útiles para después de ese primer trimestre. Por ello, la mejor estrategia consiste en asumir que las posibilidades de que se den un episodio de El Niño o La Niña o unas condiciones casi neutras después del primer trimestre de 2010 son una mera cuestión de estadística climatológica;

  • Sobre la base de la evaluación del punto anterior, se considera que han aumentado las posibilidades de que se den las condiciones climáticas características de un episodio de El Niño durante el resto del año y en el primer trimestre de 2010;

  • Cuando se trata de estrategias de gestión de riesgos, es importante tener siempre en cuenta que numerosas condiciones climáticas poco habituales y fenómenos climáticos extremos importantes se producen independientemente de El Niño. No obstante, dada la presencia de un episodio en toda la cuenca, cabe esperar que se hagan predicciones climáticas estacionales a escala regional más precisas que resulten de mayor utilidad para un amplio número de usuarios. Por tanto, éste puede ser un momento adecuado para volver a examinar los posibles riesgos climáticos regionales e incorporarlos en estrategias más amplias de gestión de riesgos.


Así pues, seguirá vigilándose de cerca la situación en el Pacífico tropical. En los próximos meses los especialistas en predicción climática seguirán facilitando regularmente interpretaciones más detalladas de las fluctuaciones del clima regional, que comunicarán los Servicios Meteorológicos e Hidrológicos Nacionales. Los enlaces para acceder a los sitios web de esos Servicios figuran en la dirección siguiente:

http://www.wmo.int/pages/members/members_en.html

El Niño/La Niña

Información general

Características del clima en el Pacífico

La labor de investigación realizada en los últimos decenios ha puesto de relieve la importante influencia que ejercen las interacciones de la atmósfera y del océano en la zona tropical del océano Pacífico sobre las características del tiempo y del clima a escala mundial. Durante los episodios de El Niño, por ejemplo, la temperatura de la superficie del mar en la parte central y oriental del Pacífico tropical suele ser muy superior a lo normal, mientras que, en esas mismas regiones, durante los episodios de La Niña la temperatura es inferior a lo normal. Esas variaciones de temperatura pueden provocar fluctuaciones importantes del clima en el mundo entero y, una vez comenzadas, esas anomalías pueden durar un año, o incluso más. El intenso episodio de El Niño de 1997/1998 fue seguido por un largo episodio anómalo de La Niña, que empezó hacia mediados de 1998 y terminó a principios de 2001. Aunque los episodios de El Niño o La Niña alteran la probabilidad de que se den determinadas características climáticas en el mundo entero, sus resultados nunca son exactamente idénticos. Además, aunque suele existir una relación entre la intensidad de un episodio de El Niño o La Niña y sus efectos a escala mundial, cualquier episodio puede tener repercusiones graves en determinadas regiones, independientemente de su intensidad.

Predicción y vigilancia de los fenómenos de El Niño y La Niña

La predicción de la evolución de las condiciones que prevalecen en el océano Pacífico se realiza de distintas maneras. Gracias a modelos dinámicos complejos se hacen proyecciones de la evolución del océano Pacífico tropical a partir de su estado actual. Por medio de modelos estadísticos de predicción también se pueden identificar algunos de los precursores de esa evolución. Los análisis de la situación actual que llevan a cabo los especialistas aportan un valor añadido, especialmente a la hora de interpretar las implicaciones de la evolución de la situación bajo la superficie del océano. Todos los métodos de predicción tratan de tener en cuenta los efectos de las interacciones del océano y de la atmósfera en el sistema climático.

Los datos meteorológicos y oceanográficos recopilados por los sistemas de observación nacional e internacionales permiten vigilar y predecir los episodios de El Niño y La Niña. El intercambio y el proceso de esos datos se realizan en el marco de programas coordinados por la Organización Meteorológica Mundial.

Agradecimientos

El presente Boletín “El Niño/La Niña hoy” es el fruto de la colaboración entre la Organización Meteorológica Mundial (OMM) y el Instituto internacional de investigación sobre el clima y la sociedad (IRI), como contribución a la labor del Equipo de Tareas Interinstitucional sobre Reducción de Desastres de las Naciones Unidas. Se ha preparado con la ayuda del Centro Africano de Aplicaciones de la Meteorología al Desarrollo (ACMAD), el Centro Climático (APCC) del Foro de Cooperación Económica Asia-Pacífico (APEC), la Oficina de Meteorología de Australia (BoM), el Centro de las cuencas de captación sostenibles de la Universidad del sur de Queensland (Australia), el Centro Internacional para la Investigación del Fenómeno de El Niño (CIIFEN), la Administración Meteorológica de China (CMA), el Centro de Predicción Climática de la Administración Nacional del Océano y de la Atmósfera (NOAA) de los Estados Unidos de América, el Proyecto sobre la variabilidad y predecibilidad del clima (CLIVAR) del Programa Mundial de Investigaciones Climáticas (PMIC), la Comisión Permanente del Pacífico Sur (CPPS), el Comité Multisectorial encargado del Estudio Nacional del Fenómeno El Niño (ENFEN) de Perú, el Centro europeo de predicción meteorológica a medio plazo (CEPMMP), el Servicio Meteorológico de Fiji (FMS), Météo-France, el Centro de predicción y de aplicaciones climáticas de la IGAD (Autoridad Intergubernamental para el Desarrollo), el Instituto Nacional de Meteorología e Hidrología (INAMHI) de Ecuador, el Instituto internacional de investigación sobre el clima y la sociedad (IRI), el Servicio Meteorológico de Japón (JMA), la Administración Meteorológica de Corea (KMA), los Servicios Meteorológicos de Mauricio (MMS), la Oficina Meteorológica del Reino Unido (UKMO), el Instituto Nacional de Investigaciones Hidrológicas y Atmosféricas (NIWA) de Nueva Zelandia, la Universidad de Colorado de los Estados Unidos de América y la Universidad de Wageningen de los Países Bajos.

Ministerio de Medio Ambiente y Recursos Naturales

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