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La Zona Costero-Marina de El Salvador

La Constitución de la República de El Salvador en su Artículo 84 establece que el territorio de la República sobre el cual El Salvador ejerce jurisdicción y soberanía es irreductible y además de la parte continental, comprende entre otros:

“… el mar, el subsuelo y el lecho marino hasta una distancia de 200 millas marinas contadas desde la línea de la más baja marea, todo de conformidad a las regulaciones del derecho internacional.”

Lo anterior corresponde a un área de alrededor de 100,000 km2 de una franja marina frente a la línea de costa del país. Además la Ley de Medio Ambiente de El Salvador en su Artículo 5, Conceptos y Definiciones Básicas, define a la Zona Costero- Marina como:

“La franja costera comprendida dentro de los primeros 20 kilómetros que va desde la línea costera tierra adentro y la zona marina en el área que comprende al mar abierto, desde cero a 100 metros de profundidad, y en donde se distribuyen las especies de organismos del fondo marino.”

La anterior definición corresponde a un área aproximada de 21,000 km2 de los cuales una tercera parte corresponde a la franja costera (7,000 km2) y dos terceras partes a la franja marina (14,000 km2), y esta comprendida dentro del área que establece la Constitución de El Salvador.

La línea de costa de El Salvador tiene una longitud de 321 kilómetros desde el río Paz frontera con Guatemala hasta el golfo de Fonseca compartido con Honduras y Nicaragua. La cordillera del Bálsamo, la sierra de Jucuarán, y el volcán de Conchagua, dividen el paisaje costero en seis secciones de Oeste a Este:

1. La planicie costera de Occidente se extiende entre el estuario del río Paz y punta Remedios y se caracteriza por playas extendidas intercaladas por estuarios que forman lagunas costeras como los esteros de Bola de Monte y Barra de Santiago con influencia de la descargas de ríos y del aporte de agua marina por la marea. Estas lagunas costeras presentan grandes extensiones de bosques salados en su frontera con la tierra dulce. Dentro de la franja costera de 20 km se distingue la sección occidental de la cordillera montañosa de Occidente. Un rasgo distintivo de la línea de costa en esta primera sección es punta Remedios al Sureste del Puerto de Acajutla siendo una terraza extendida dentro del mar, constituyéndose en un arrecife rocoso con parches de coral a profundidades mayores a 20 metros donde temperaturas alrededor de 28° C y lecturas de transparencia de más de 10 metros en la época seca, ha permitido su adaptación.
2. La costa acantilada asociada a la cordillera del Bálsamo se extiende entre Acajutla y La Libertad y se caracteriza por farallones, terrazas y ensenadas formadas por las estrías de la sierra, con alturas que van desde los 10 a 50 metros de altitud sobre el nivel medio del mar. La batimetría de la zona se caracteriza por un cambio abrupto de profundidad en los primeros 50 metros de fondo marino donde es común encontrar paredes verticales de sustrato rocoso de 0 metros o más de profundidad.
3. La planicie costera Central se extiende entre la Libertad y playa El Espino y se caracteriza por playas extendidas, estuarios de ríos de gran caudal, y lagunas costeras de grandes extensiones principalmente moldeadas por la marea. Fuera de la franja costera de 20 km pero en sus inmediaciones (alrededor de 30 km de la línea de costa) se localizan varios volcanes de recientes formación y activos. Las lagunas costeras, cuerpos de aguas salobres, de gran importancia socioeconómica y ambiental como el estero de Jaltepeque y la bahía de jiquilisco, poseen barras de arena en su frontera con el mar entre 25 y 50 km de longitud, espejos de agua entre 100 y 200 km2, y grandes extensiones de bosques salados y humedales en su radio de influencia.
4. La costa acantilada asociada a la sierra de Jucuarán se extiende entre playa El Espino y playa el Cuco y se caracteriza por farallones y terrazas con alturas mayores a 25 m de altitud sobre el nivel medio del mar. Las terrazas rocosas penetran al mar formando un sustrato rocoso que es aprovechado por especies de importancia comercial como las ostras. Además, suele ser refugio de variedad de peces de forma similar a lo observado en las terrazas marinas de punta Remedios.
5. La planicie costera Oriental entre playa el Cuco y punta Amapala se caracteriza por playas extendidas, estuarios de ríos de caudal medio y pequeñas ensenadas en su sector oriental. Dentro de la franja costera de 20 km se localizan volcanes de reciente formación y activos.
6. La costa del golfo de Fonseca entre punta Amapala y el estuario del río Goascorán se caracteriza por una ensenada, el Volcán Conchagua, la bahía de La Unión, el estuario del río Goascorán e islas de origen volcánico. En los 20 km de la franja costera el paisaje es dominado por el volcán Conchagua y las extensiones de bosques salados del estuario del río Goascarán.

Las costas acantiladas se han venido formando por el levantamiento del sistema de montañas terrestres, que al ir quedando expuestas han presentado erosión en las pendientes, sedimentación de material arrastrado por los cauces fluviales y erosión por las corrientes costeras generadas por la marea, viento y de forma indirecta, el oleaje.

El nivel del mar por efecto del calentamiento global se está incrementando alrededor de 1 mm por año, mientras que la tasa de subducción de la placa de Cocos por debajo de la placa del Caribe es del orden de 7 mm por año.

La pendiente promedio de las planicies costeras es entre 5 a 10 m por kilómetro (1%) y terminan en la curva de nivel de 100 m al pie de los sistemas de montañas y cadena de volcanes, formadas por el depósito de sedimentos, y han experimentado una tasa de elevación de 2 mm por año en los últimos 10,000 años (pleistoceno reciente).

Los estuarios presentes sobre la línea de costa de El Salvador están rodeados de bosques salados cuyo borde con las tierras dulces, del resto de las planicies costeras presentan un escalón formado por la acumulación de sedimento fino (limo), dando lugar a los terrenos de aluvión.

Existen básicamente dos formas de estuarios dependiendo del balance de fuerzas entre la descarga de agua dulce del río y el volumen de agua salada transportado por la onda de marea. En los ríos de gran caudal (Grande de Sonsonate, Jiboa, Lempa, Grande de San Miguel, Goascorán), se logra formar un delta rodeado de canales de sedimento fino en donde ambas fuerzas están en equilibrio. Por otra parte, la gran cantidad de cauces de menor caudal forman lagunas costeras conocidas como esteros o bahías que se caracterizan por barras de arena, formación de islotes o islas en su interior o en la conexión con el mar y canales principales con fuertes corrientes de mareas.

En la conexión con el mar las corrientes de marea, de deriva generada por el viento, y asociadas al oleaje (paralelas y perpendiculares a la línea de costa) modifican constantemente las dimensiones (ubicación, ancho, profundidad) de las entradas de las lagunas costeras.

Las playas, depósitos de arena, están constantemente en modificación por procesos de erosión y sedimentación. El transporte perpendicular a la línea de costa deja al descubierto una lámina de cantos rodados principalmente en la época lluviosa cuando las componentes del oleaje proveniente del hemisferio Sur (mar de leva) transportan un mayor volumen, intensificando las corrientes de retorno que erosionan la lámina superior de arena. El transporte paralelo mueve grandes volúmenes de arena entre las playas contribuyendo al retroceso de algunas, El Espino y al avance de otras, isla San Sebastián.

La precipitación como origen del transporte de sedimentos terrígenos por los ríos hacia el mar tiene un régimen estacional concentrándose alrededor del 95% de los 2,000 mm anuales en la época lluviosa (mayo – octubre). Períodos cortos (días) con fuertes precipitaciones (100 mm o más) inyectan grandes cantidades de sedimentos en la franja marina en forma de plumas cuyas dimensiones, otra vez, dependen del balance de fuerzas del caudal de los ríos, de la onda de marea y esfuerzo del viento.

Las ondas oceánicas (largas y cortas) que se observan en la Zona Costero-Marina de El Salvador pueden clasificarse como a continuación se detalla. La onda de marea es de carácter semi-diurno (2 pleamares y bajamares por día) con un rango de marea promedio de 1.5 metros variando a lo largo de la línea de costa. Tsunamis se han observado tanto por aquellos producidos por los constantes sismos en la zona de subducción conocida como trinchera de Mesoamérica localizada alrededor de 100 km mar afuera o por sismos frente a la costa de Suramérica o el cordón de las islas Aleutianas frente al estrecho de Bering.

El oleaje tiene componentes generados por ciclones extra-tropicales (mar de leva) que se caracteriza por alturas menores a los 8 pies, períodos mayores a 10 segundos y direcciones del SW o del NW dependiendo del hemisferio en donde son generados. Sobrepuesto a estos componentes se observa el oleaje generado por los vientos alisios y ciclones tropicales, principalmente los que atraviesan el mar Caribe en su ruta al NW (mar local). Además, los frentes asociados a los centros de alta presión propician vientos de componente Norte que atraviesan las discontinuidades de los sistemas de montañas de Mesoamérica, propiciando chorros de viento al Sur de México (istmo de Tehuantepec), Sur de Nicaragua y Norte de Costa Rica (sistema lagunar de Managua y Nicaragua), centro de Panamá (istmo de Panamá), que generan oleaje de alturas mayores a los 8 pies, períodos menores a 10 segundos y direcciones N y NE.

Por debajo del nivel medio del mar se extiende la plataforma continental que para el caso de El Salvador se extiende hasta unos 80 kilómetros de la línea de costa con profundidades de hasta 200 metros. Luego el talud continental presenta pendientes de 3° a 5°, lo cual corresponde a que a 75 km del borde de la plataforma continental, se registran profundidades de 1 km (planicie oceánica). A una distancia aproximada de 130 km se localiza la zona de subducción con profundidades de hasta 5.4 kilómetros.

Mientras la línea de costa de El Salvador se extiende desde los 13° N y 88° W, hasta los 14° N y 90° W, el borde exterior de su Zona Costero-Marina se localiza entre los 10° N y 90° W y 11° N y 92° W, delimitando un área aproximada de 100,000 km2 de aguas oceánicas.

Las principales características oceanográficas de las aguas oceánicas de El Salvador son:

1. Termoclina bien definida y poco profunda (entre 40 y 60 m);
2. Zona de Convergencia Intertropical (ZCI) de los vientos alisios desplazándose hasta los 10° N entre julio y septiembre (estación lluviosa);
3. Chorros de vientos costeros al Noroeste en el Sur de México y al Sueste en el Sur de Nicaragua, que generan remolinos ciclónicos y anticiclónicos que transportan propiedades de las aguas poco profundas bien mezcladas, a aguas profundas bien estratificadas;
4. Zona de surgencia a lo largo de los 10° N generada por la divergencia de los alisios del Sur y del Norte, aprovechada como ruta de paso por especies altamente migratorias como los grandes pelágicos (túnidos, tiburones, mamíferos marinos);
5. Zonas de surgencias no costera como el domo de Costa Rica y la cuña en el nivel del mar a lo largo de los 10° N, asociadas a la ZCI, los chorros de vientos costeros, y al balance geostrófico de la Contra Corriente Ecuatorial en su extremo oriental;
6. El sistema de corrientes de la frontera oriental responde a la variabilidad estacional atmosférica (vientos alisios, ZCI, y chorros de vientos costeros) y entre enero y junio la Corriente Costera de Centroamérica se debilita (con dirección Noroeste) y la Corriente de California se intensifica (con dirección Sureste);
7. La variabilidad temporal de las condiciones oceanográficas de las aguas oceánicas de El Salvador está controlada por las fases del fenómeno de El Niño / Oscilación del Sur. Cuando la anomalía de la temperatura superficial del mar es positiva y la profundidad de la termoclina se incrementa, afecta de forma negativa la productividad primaria. Como consecuencia directa los organismos de niveles tróficos superiores también se ven afectados en su supervivencia, reproducción y distribución. En las zonas de surgencia costeras y no costeras, la fase del fenómeno que se caracteriza por una anomalía positiva de la temperatura superficial del mar y un incremento en la profundidad de la termoclina, disminuyen los volúmenes de zooplancton ocasionando que aves y mamíferos marinos mueren o no se reproducen por la falta de alimento. Se ha observado que el descenso de la termoclina y de la capa de oxígeno mínimo puede favorecer a las especies bentónicas y cambiar la composición de comunidades planctónicas.

Ministerio de Medio Ambiente y Recursos Naturales

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